En Chile, las cifras de abuso sexual infantil son alarmantes. Según el estudio Prevalencia del abuso sexual infantil en la Región Metropolitana” realizado por Fundación Para la Confianza, el 30% de los adultos/as encuestados declaró haber sido víctima de este delito durante su infancia o adolescencia.

Por esta razón, es importante prevenir para disminuir posibilidades de riesgo, y a esto apuntan las “Alianzas Para la Confianza”, en las que profesionales de Fundación Para al Confianza apoyan a comunidades educativas y organizaciones a generar contextos protectores, éticos y de cuidado.

Para Verónica Uzcátegui, abogada, Directora del área de Prevención y Educación de la fundación y Coordinadora de las alianzas, lo que la fundación hace “es poner luz en un tema del que nadie quiere hablar, porque no nos han enseñado a hablar de abuso sexual. Pensamos que el abuso sexual infantil está muy lejos de nuestro entorno, cuando la realidad es totalmente opuesta, entonces la prevención se logra poniendo luz, poniendo foco, poniendo el tema, sensibilizando a las comunidades e instalando competencias para un trabajo a largo plazo”.

¿Hay resistencia a hablar del tema por parte de algunos apoderados/as?

Sí, pero hay que comprender que eso responde a un contexto social. Creemos falsamente que el abuso sexual infantil está asociado nada más a situaciones de crimen y a contextos súper vulnerados en términos de pobreza. Parte de nuestro trabajo con las comunidades educativas incorpora la sensibilización a padres/madres, para que comprendan que este es un tema importante de instalar, ya qué tenemos una gran parte de la población que ha sufrido vulneraciones en la esfera de la sexualidad en la infancia.   Además, las personas creen que cuando hablamos de abuso sexual infantil estamos hablando, de un problema de sexualidad y el abuso sexual infantil no es su problema de sexualidad, es un problema de poder. También hay muchos prejuicios asociados al abuso sexual, entonces no queremos que nuestro hijo o nuestra hija sea estigmatizado, o creemos también que el agresor/a sexual es esta persona que está escondida en una esquina y nos cuesta creer que papás, hermanos, mamás, tíos, primos, pueden abusar sexualmente.

¿Qué tan importante es que los colegios se comprometan en la prevención del abuso?

Los espacios educativos es donde los niños y niñas más pasan tiempo, y son espacios donde hay herramientas técnicas y de educación formal para que puedan hacerse cargo de situaciones abusivas. La convención lo establece de esa forma: los colegios, las escuelas y los liceos son garantes corresponsables de derecho, entonces ellos tienen que asumir un rol de cuidado. El primer espacio social de los niños/as es la familia, y siendo que el abuso sexual infantil intrafamiliar es el de mayor prevalencia, entonces tenemos que el segundo espacio más posible de cuidado son los colegios.

¿Educar a los niños/as sobre el abuso hace posible que, en caso de que sean o hayan sido víctimas, pidan ayuda antes y no pasen años antes de que develen?

El niño/a no tiene un referente para hablarte lo que le está pasando, porque no tiene una erotización incorporada. Es un acercamiento sexual súper violento y muy abusivo, entonces lo que hacemos en estos espacios es decir al niño/a “esto que tú estás viviendo esto que te está pasando, esto que tú estás sintiendo, existe. Yo lo veo y me voy a hacer cargo de cuidarte, de apoyarte y de ayudarte”.

El proyecto de alianzas lo que está logrando es que haya adultos/as preparados para detectar, para leer correctamente los indicadores de abuso sexual infantil y que puedan intervenir y que sepan que hacer, cómo acoger y cómo derivar. Esto hará una gran diferencia, porque vamos a evitar que un niño/a desarrolle trauma, porque el trauma no está asociado al hecho violento en sí, sino en cómo responde el contexto, cómo responde los terceros.