Tras reunirse con referentes e intelectuales de la centroizquierda, el presidente electo fue modelando -en solitario- un equipo de gobierno que fue más allá de la alianza que lo llevó a La Moneda. La incorporación de figuras de la ex Concertación marca el despegue de su gobierno.

“¿Dónde va Gabriel?”, se preguntaron varias veces en las últimas semanas sus colaboradores más cercanos, al ver al presidente electo salir raudamente de su oficina en “La Moneda Chica”, sin comentar su destino y sorprendiendo a sus escoltas.

Ante las consultas, a Giorgio Jackson, Izkia Siches y Camila Vallejo (los tres instalados junto al despacho del presidente electo en la casona en calle Condell), no les quedaba más que levantar los hombros y abrir las manos.

El destino de Boric eran las residencia s particulares de distintos referentes, intelectuales de la centroizquierda, de quienes escuchó consejos para armar su primer gabinete.

Así fue convenciéndose de que debía ampliar su gobierno más allá del Frente Amplio y los comunistas, y construir una mayoría política y parlamentaria que respaldara sus iniciativas. Una idea que, dice un cercano a Gabriel Boric, venía pensando desde hace bastante tiempo, y que sorprendió al mundo político.

Mientras su libreta se llenaba de sugerencias, tips y datos históricos, su trío de colaboradores de confianza -que el 11 de marzo llegará con él a La Moneda- recibía y revisaba nóminas de candidatos al gabinete.

“La complejidad que tendrá su gobierno no es comparable a ninguna de las administraciones anteriores, lo que hacía un imperativo ampliar su coalición de gobierno”, cuenta un senador, quien hace notar la impronta socialista en la configuración del equipo.

Otra de las recomendaciones que Boric escuchó más de una vez fue que la designación de equipos debía fortalecer su autoridad presidencial y jamás aceptar algún tipo de presión, por más mínima que fuese.

Las “misteriosas” salidas de Boric eran largas y algunas veces apagaba su teléfono y, al no contar con una secretaria, se produjo más de un inconveniente que lo llevó a designar el 11 de enero a su amigo Matías Meza-Lopehandía como su jefe de gabinete, quien tomó el control de su agenda, los llamados y la comunicación con sus futuros ministros.

Luis Maira, uno de los dirigentes históricos del PS a quien escucha el diputado, valora “la amplitud” en la conformación del gabinete: “Había que ensanchar el camino, era una necesidad, porque no tenía la posibilidad de poner ninguna ley solo con las fuerzas originales de su coalición”.

Izkia-Marcel, la dupla que siempre estuvo en la cabeza de Boric

Cercanos a Boric aseguran que desde un principio él estuvo convencido de que Siches debía ser su ministra del Interior y Mario Marcel, el jefe de su equipo económico.

Lo primero se resolvió rápidamente. La expresidenta del Colegio Médico, quien jugó un rol clave en la campaña de segunda vuelta, aceptó inmediatamente, sabiendo previamente que Jackson no quería ocupar ese cargo. Jackson, en tanto, aceptó tempranamente (el miércoles 12 de enero) su arribó en la Secretaría General de la Presidencia con un apretón de manos y un abrazo con Boric.

Aunque muchos pensaban que el ingeniero podía “guardarse” en el Segundo Piso para una segunda etapa del gobierno, y “ser el poder detrás del trono” -de hecho, cuentan en La Moneda que cuando se reunieron con Piñera preguntó mucho sobre el Segundo Piso-, Boric estimó que el hombre más poderoso de la campaña no podía quedar fuera del gabinete y que su habilidad política era insustituible.

Pero venía lo más difícil: convencer al presidente del Banco Central -designado por Sebastián Piñera para un nuevo período de cinco años- de que aceptara dejar su cargo y asumir una de las carteras más complejas en todos los gobiernos, y especialmente en el próximo, donde se deberá enfrentar la recuperación económica pospandemia y contener las presiones políticas para aumentar el gasto fiscal.

Aunque Boric y Marcel se conocían de antes y mantenían una comunicación fluida, fueron varios los encuentros entre ambos y muchas las gestiones externas para que el destacado economista diera el sí.

La tercera pieza del equipo también estuvo clara desde un principio para Boric: su amiga Camila Vallejo sería la vocera de su gobierno y la representante del PC en el comité político. Muy tempranamente, Boric y Karol Cariola –la otra mujer de su confianza en el PC- se habían reunido y descartado una eventual renuncia de ella al Parlamento para sumarse a su gabinete. Cariola deberá llevar la batuta desde el Congreso.

La flamante vocera debutó el viernes anunciando que la ministra de la Mujer y Equidad de Género (Antonia Orellana) se sumaba al comité político, siendo este uno de los pocos gestos a Convergencia Social, el partido del próximo mandatario.

Todos o ninguno

La primera vez que Álvaro Elizalde lo habló con Boric fue en la cita que tuvieron el 22 de diciembre, después del triunfo en la segunda vuelta. Él fue el primer presidente de partido fuera de Apruebo Dignidad que lo visitó en “La Moneda Chica”. Ahí el mensaje fue claro: para el éxito del gobierno, el PS no podía entrar solo al gabinete. De partida, no dejarían solos a sus aliados que el mismo bloque ya había vetado para la primaria presidencial con tal de tener ministerios. Y segundo, la convivencia para Boric sería mejor si estaban todos dentro. El análisis que hacían en el socialismo era un símil del inicio del gobierno de Aylwin, cuando Adolfo Zaldívar decía que la coalición debía llegar solo hasta los radicales, pero se impuso la tesis del mandatario electo para iniciar la transición.

El mensaje se lo dio en sucesivas conversaciones tanto a Boric como a Giorgio Jackson, quien entonces defendía la tesis de llegar solo hasta el PS. La misma idea le repitió a Boric Carlos Montes varias veces, e incluso el presidente de los radicales, Alberto Robles, cuando se reunió con él. Ambos tenían una buena relación forjada como vecinos de banco en el Congreso. Y por el PPD, además de su presidenta, Natalia Piergentili, el exsenador Guido Girardi también lo conversó con el presidente electo cuando coincidieron en el Congreso del Futuro.

El jueves, Boric ya comenzaba a notificar formalmente su decisión de ampliar el gabinete. Alrededor de las 10 de la mañana llegaron Guillermo Teillier (PC), Francisca Perales (CS), Carolina García (Comunes), Margarita Portuguez (RD) y Flavia Torrealba (FRVS) para reunirse con Jackson, Camila Vallejo, Izkia Siches y el presidente electo. Allí les contó de su decisión de tener un gabinete amplio y heterogéneo, pero les aseguró que quienes entrarían estaban comprometidos con el proyecto.

Teillier señaló tras la cita que “el presidente volvió a reiterar el criterio de la amplitud para instalar el gobierno, sobre todo para facilitar el cumplimiento del programa y lo que viene también de asegurar que la Convención Constitucional logre su trabajo y llegar al plebiscito de salida sin problema”.

Y agregó: “Él ha dicho que el eje del gobierno es Apruebo Dignidad, eso nos da la seguridad de que se puede ampliar al gabinete y que todo eso va en beneficio del cumplimiento del programa, que es esencial”.

Algunas horas después sería el turno de los partidos invitados al gobierno, hasta ahora agrupados en Nuevo Pacto Social.

Elizalde, Piergentili, Robles y Patricio Morales (PL) se impusieron por boca del presidente que tendrían representantes en el gabinete.

Resignación del PC y molestia con Vallejo

El rostro circunspecto de Guillermo Teillier al llegar la mañana del viernes a la explanada del Museo Nacional de Historia Natural, cuando la prensa se acercó, reflejó cierta incomodidad que a esa hora existía en su partido, al tener en cuenta la designación de Marcel en Hacienda, que a esa hora era un hecho.

Y aunque la mayoría de los comunistas consultados lo niegan, tampoco dejó a todos conforme las carteras dadas al PC (Vocería, Trabajo y Ciencia).

Si bien se daba por hecho que Vallejo sería ministra política, el PC mandó señales de que querían la cartera de Desarrollo Social, la que fue entregada al PPD. Y aunque Trabajo también era un área deseada por los comunistas, para muchos es una “papa caliente” que deberá abordar el tema de las AFP y enfrentarse a Marcel en una batalla que ya prevén.

Al interior del PC también existía cierto malestar por la falta de diálogo e información respecto del rol en los ministerios que tendrían. La única que sabía los ministros adjudicados al PC era Camila Vallejo, cuyo silencio y desconexión con la comisión política molestó internamente.

Sin embargo, como ha sido una tónica en el último tiempo, el único que evidenció molestia fue el diputado del PC Hugo Gutiérrez (cercano a Daniel Jadue): “No puedo menos que felicitar al PS, qué manera de ganar perdiendo”.

El alcalde de Recoleta hasta anoche no se había referido al gabinete. “El silencio otorga”, dijo un cercano al consultado.

Quien sí se refirió al anunció ministerial fue el periódico El Siglo (la voz del PC), en un editorial en el que marcan la posición de la colectividad con meridiana claridad: “Despejada la ansiedad y la incertidumbre natural por los nombramientos, se instala el tema central: la necesidad de que todas y todos los ministros se aboquen sin vacilación a la implementación y cumplimiento del programa de Apruebo Dignidad”, cuestión que se convierte en el nudo de la relación entre ese partido y el gobierno.

“Hola, te habla Gabriel Boric”

La conformación del resto del gabinete tuvo su propia historia. Según cuentan en el comando, hubo algunos nombres que siempre estuvieron en el plan inicial.

Por ejemplo, en el caso de la socióloga y futura ministra de Justicia Marcela Ríos, las conversaciones venían desde mucho antes. Muestra de eso es que el 5 de enero se reunió con Giorgio Jackson en un café.

Del PS, Boric siempre quiso incluir al senador Carlos Montes. Y pese a que supuestamente se le sondeó para Interior, Montes se inclinó por Vivienda, donde finalmente quedó. El otro nombre era Maya Fernández, a quien debía un gesto de lealtad al ser la primera socialista en cruzar el rubicon y matricularse públicamente con él. Pese a que la veterinaria y bióloga quería la cartera de Agricultura, el simbolismo de que asumiera en Defensa llevó al presidente electo a convencerla.

Boric también quería a Paula Narváez en su gabinete, pero fue más fuerte el mensaje de la DC. “Sería una señal inamistosa hacia nuestro partido”, le habría dicho su presidenta, Carmen Frei. En el partido no olvidan el incumplimiento del compromiso por parte de Narváez al perder las primarias y negarse a apoyar a Yasna Provoste.

Aun con dos socialistas dentro, el cuadro no era suficiente. La dirigencia PS no se sentía representada. La carta de Marcel finalmente traería esa tranquilidad, así como Antonia Urrejola en la Cancillería y María Begoña Yarza en Salud, quien recibió el llamado el jueves 13. Si bien no son militantes, el socialismo está en su ADN.

La semana pasada también fueron contactados Claudio Huepe, para Energía; el profesor Marco Antonio Ávila, en Educación, y Maisa Rojas, en Medio Ambiente.

Pero el fin de semana pasado se terminaron de ajustar las piezas del puzzle, sobre todo las que involucraban directamente a los partidos incluidos al final.

El lunes los llamados empezaron temprano. Al mediodía, la diputada Marcela Hernando (PR), futura ministra de Minería, estaba en un bus cuando recibió el llamado de un número desconocido. Era el presidente electo para invitarla a formar parte de su equipo.

Lo mismo le ocurrió ese día a Jeanette Vega (PPD), nombrada en Desarrollo Social, cuando estaba con su marido viendo una serie en la tarde. Tampoco tenía registrado el teléfono de Boric.

–No sabía quién era, así que respondí, bien y tú. Después le pedí disculpas por tutear al presidente.

Y hubo más telefonazos. La comunista Jeannette Jara, en Trabajo; el exdiputado Esteban Valenzuela (FRVS), en Agricultura; el académico Juan Carlos Muñoz, en Transportes, y la exseleccionada nacional Alexandra Benado, para Deportes, fueron comunicados el primer día de la semana que hoy termina.

El martes, el científico Flavio Salazar (PC) recibió un mensaje de WhatsApp: “Hola Flavio, ¿cómo estás? Te escribe Gabriel Boric”.

Hablaron por teléfono y el mandatario electo le ofreció tomar la cartera de Ciencia.

Uno de los últimos en ser contactados fue Juan Carlos Díaz (PL) para Obras Públicas, quien habló con Boric en la mañana del miércoles. Día en que también se definió que Antonia Orellana (Convergencia Social y muy cercana a Boric) liderará la cartera de la Mujer y tendrá un asiento en el comité político.

Después de la confirmación a cada uno de los elegidos, las relaciones las mantuvo Meza-Lopehandía, quien les pidió datos biográficos y antecedentes, económicos y académicos, a cada uno de los elegidos para compararlos con la evaluación interna que habían hecho de cada uno de ellos, donde también participó la empresa externa Unholster.

También les pidió extrema discreción, lo que generó ruido y expectación dentro de los partidos. Más todavía cuando la noche anterior La Tercera adelantó los nombramientos que haría Boric la mañana siguiente.

Los ministros admiten que llegaron nerviosos el viernes a la Quinta Normal. Nadie sabía qué hacer ni para dónde moverse, pero se soltaron con el pasar de los minutos.

Boric también estaba nervioso, pero contento. Al término de la ceremonia se reunieron todos en un salón. Alguien que lo vio ingresar, cuenta que Boric apretó el puño y lo agitó, alentándose a sí mismo.

Los ministros se reunirán con el presidente el próximo viernes, cita en que también estarán los subsecretarios, quienes serán nombrados entre mañana y el miércoles.