Especialista trabaja en Urgencia y se infectó de coronavirus. Reconoce que las cifras han mejorado, pero advierte que los hospitales siguen colapsados y no hay condiciones para flexibilizar las cuarentenas. Para hacerlo, dice, antes se debe mejorar la trazabilidad.

Juan Carlos Said ya volvió a trabajar tras terminar la cuarentena. El internista del hospital Sótero del Río es uno de los cerca de 300 mil chilenos que se han contagiado de coronavirus. Intuyó que se había infectado porque le comenzó a doler la cabeza y el paracetamol que se tomó lo alivió sólo por unas horas. Un PCR se lo confirmó más tarde.

“Por suerte no tuve falta de aire”, dice el magíster en Salud Pública del Imperial College de Londres, 37 años.

Said cuenta que casos de ese tipo ha visto por montones en los últimos meses en la Urgencia. “Antes veíamos diversas enfermedades. Ahora todo es coronavirus, no hay nada que no sea coronavirus… se ha vuelto monótona la práctica médica, es el tema que lo monopoliza todo: las reuniones clínicas con otros colegas son sólo de coronavirus, hablar de papers o de publicaciones es hablar de coronavirus, en el hospital, en los medios… y eso también es una fuente de estrés”, comenta.

Y agrega: “Esto ha generado problemas de salud mental no sólo en la población, sino muy particularmente en el personal de salud”.

Said teme que los pacientes con enfermedades crónicas y oncológicas hayan postergado ya a niveles críticos su atención: “Es muy probable que eso genere una segunda ola de fallecidos. Hay cirugías que no se pueden postergar indefinidamente sin consecuencias. Es probable que mientras más se prolongue esta pandemia más aumenten los fallecidos ya no por coronavirus, sino por las atenciones postergadas”.

La vacuna a la mano

Said asegura que en marzo dijo en una entrevista que Chile podía sufrir lo mismo que Italia, que en ese momento era el epicentro de la pandemia. Comenta que lo veía porque el país tenía un tercio de las camas críticas que los italianos, una población con más enfermedades crónicas y más pobres.

Cuatro meses más tarde lamenta que la estrategia se haya enfocado en “comprar sólo ventiladores mecánicos” y no se potenció la trazabilidad. Y aunque el Gobierno lleva dos semanas destacando mejores indicadores, Said dice que los hospitales ya no dan más.

“El sistema está colapsado. En la Región Metropolitana hay 300 personas hospitalizadas fuera de unidades críticas, es decir, en pabellones, en pediatría, en urgencia… si bien esa situación de colapso se ha estabilizado, el punto en que se ha estabilizado es el colapso”, plantea. “Y ya tenemos una cantidad de fallecidos muy grande para el tamaño del país”, agrega.

¿No se ha notado la mejoría?

Se han reducido las urgencias, lo que es positivo y habla de que en las próximas semanas podríamos tener un descenso en los hospitalizados, pero la situación sigue muy grave. Hay luces, se han reducido los casos en Santiago… hace dos semanas estábamos pésimo, uno de cada dos exámenes salía positivo; hoy es uno de cada cuatro, lo que es casi tan malo como en los peores momentos de Italia.

Y se pregunta: “¿Bajar de un 50 a un 25% de positividad es una mejoría? Sí. ¿Significa que estamos bien? No, significa que estamos menos mal”.

Y añade: “Es justo decir que la situación ha mejorado, pero es igualmente cierto decir que la situación es grave y que hemos pasado de ser un paciente que estaba extremadamente grave, a uno que está grave”.

¿Qué esperas para lo que viene?

Yo creo que en Santiago no están las condiciones para flexibilizar una cuarentena. Para hacerlo deberíamos tener una positividad de 5%, un sistema de salud que no esté colapsado… yo creo que es impensable levantar las cuarentenas en al menos dos semanas. Y probablemente en las próximas tres tampoco.

El experto cree que sólo se podrá hacer si se agiliza la pesquisa, que los exámenes de PCR a los sospechosos estén en 48 horas y que todos sus contactos se localicen y aíslen en no más allá de dos días. Por eso alaba el enfoque que ha anunciado en esa línea el ministro Enrique Paris.

“Ubicar a los contactos significa cortar la cadena de contagios, ubicarlos cuando probablemente están enfermos pero aún no contagian, es el momento para decirles que se queden en la casa y detener la transmisión de la enfermedad. Eso puede ser tan efectivo como una vacuna, reduce los contagios hasta en un 70%. Es una vacuna disponible para el gobierno y que la puede ser ya”, avisa.

¿Recuperar esa trazabilidad es el único camino hoy?

Si no se recupera, levantar las cuarentenas sólo va a significar un rebrote. Ya se ha visto en Estados Unidos. Si queremos terminar con este ciclo, de que tenemos una pandemia que está en el sector oriente, después en el sur, que de ahí aparece en Magallanes, después al norte, de ahí otra vez a Santiago, y que no tengamos constantemente que andar reinstalando cuarentenas, la única forma es retomar la trazabilidad.

Y repite: “Acortar los tiempos de pesquisa es la única forma de volver a la normalidad”.

“En Santiago es impensable levantar las cuarentenas en al menos dos semanas. Y probablemente en las próximas tres tampoco.”

“La situación de colapso se ha estabilizado, pero el punto en el cual se ha estabilizado es en el colapso.”

Leo Riquelme
Soy Temuco.cl